Del arte de la creación y de ese detalle de vida llamado pasión
Por Antonio Andrade – Poeta, escritor y periodista mexicano

La cosa, de pronto, se me antojó muy sencilla, llevaba yo apenas dos semanas de haber llegado a Zaragoza –donde a veces se baila y a veces se goza- y, no apenas haberme instalado en donde me instalé, me di a la tarea de contactar a aquellos mexicanos que, por angas o por mangas de sus cotidianos, estuvieran asentados y destacando en esta tierra que, por mucho, siempre ha estado presente en nuestras vidas.

Fue así como recurrí a la mentada y tan sobada redecita social del señor Zuckerberg, para invocar al Santo, al Cavernario, al Blue demon y al Buldog y ¡zas!, sucedió entonces que la vida, tuvo a bien, ponerme en el atinado camino de una muy amigable, creativa y cordial arquitecta mexicana.

 

Laura Domínguez Ruiz nació, creció y estudió Arquitectura en el antiguo Distrito Federal –actualmente Ciudad de México-, desde muy temprana edad, descubrió su gusto por imaginar casas, laberintos y habitaciones…

 

“Era como explorar el espacio, me gustaba dibujar casas, incluso, llegué a pensar en estudiar Ingeniería civil porque mi padre es Ingeniero mecánico eléctrico, recuerdo que llegué a escuchar sus conversaciones en distintas reuniones con sus colegas Ingenieros y pensaba que sería a todo dar, poderse reunir con otras personas para ponerse de acuerdo sobre algún tema y buscar soluciones a distintos problemas en conjunto, pero también, muy en el fondo, me llamaba muchísimo la atención, el arte, sobre todo el diseño de los espacios”

 

Llegado el momento, Laura se planteó dos panoramas, diseñar estructuras tales como puentes o edificios, o diseñar espacios y proyectar lugares…

 

“Finalmente me incliné por los espacios, es que la Arquitectura me apasiona”

 

A la península Ibérica

 

Laura cursó sus estudios superiores en la facultad de arquitectura de la UNAM y, aunque estaba bastante satisfecha por lo aprendido durante la carrera, el tema de la teoría de la arquitectura desde un enfoque más creativo, llamaba mucho su atención, fue así, que se decidió por cruzar el Atlántico para embarcarse en una nueva aventura…

 

“Elegí España, inicialmente por la manera de su enseñanza, en México se enseña de manera distinta, se ahonda más en la historia de la arquitectura nacional, pero la vertiente creativa en lo tocante a urbanismo, ciudades y espacios no, es decir, poder estudiar y analizar el paso del tiempo y de las generaciones a través de la arquitectura, me despertaba demasiada curiosidad, es por eso que, en el 2009, hice mis maletas y me vine a España”

 

Laura se enroló en una maestría en la Universidad Politécnica de Cataluña, misma que cursó satisfactoriamente en su totalidad y, como siempre sucede, el destino hizo de las suyas…

 

“Ahí conocí a mi actual pareja, entonces una cosa llevó a otra y fue así como me mudé a Zaragoza, en donde continué estudiando, aquí me inscribí a una maestría en estudios avanzados en historia del arte especializada en arquitectura, y bueno, esos primeros años, fueron formando mi proceso de adaptación, no sólo estaba viviendo una vida como estudiante, también la convivencia con mi pareja ayudó mucho para replantearme la vida”

Originalmente, su plan era, terminar sus estudios y volver a México para enfocarse en la enseñanza, pero la vida da muchas vueltas y, en una de esas, fue que terminó por quedarse a vivir en este lado del charco.

 

Sobre Laura la Arquitecta

 

“Me he desempeñado en el rubro de la arquitectura desde el 2006, en México trabajé muchos años, pero desde que llegué a España, comencé a ver la arquitectura de un modo distinto porque, en Europa las cosas son diferentes en cuanto al quehacer arquitectónico, es decir que, en México tenemos un clima distinto y por ende, distintas necesidades, otras condiciones, se construye con distintas formas y técnicas que, aunque resulten similares, sus distintos planteamientos, lo cambian todo, se abordan de maneras distintas y aquí, me gustaron mucho las exigencias relacionadas al entorno”

 

Para Laura, este proceso estudiantil y migratorio, ha significado, más que un reto, un constante aprendizaje, después de un largo tiempo y de muchos estudios, consiguió convalidar el grado de arquitecta y también concluyó un master habilitante de su profesión, mismo que le ha permitido cumplirse un nuevo sueño en el viejo continente…

 

“Ya con el título español, por fin puedo fundar y montar mi propia oficina; tengo una socia que se llama Susan, juntas dimos forma a “Estado Sólido”, nuestro estudio de arquitectura y diseño, idealmente, estamos estudiando la estrategia para poder trabajar en México y en España simultáneamente, desafortunadamente, esta historia de la pandemia, nos ha complicado un poco este tema, pero poco a poco hemos ido dando algunos pasos bastante significativos, ahora toca consolidaros aquí en Zaragoza y, precisamente en eso estamos ya, trabajando bastante duro, pero definitivamente, ese será el siguiente nivel, trabajar en mi país y aquí, ¡eso me haría la arquitecta más feliz del mundo¡

 

Actualmente, Laura trabaja en algunos proyectos tanto en México, como en España, está por arrancar un planteamiento museográfico para la comunidad aragonesa, colabora con algunos despachos de arquitectura como asesora técnica en detalles constructivos y, tratando de diversificarse, también se ha involucrado en proyectos de diseño de producto e incluso, en remodelaciones de pisos.

 

Del diseño en la vida de la arquitecta Domínguez

 

“El diseño lo es todo para mí, me encanta y me apasiona no solamente porque debes prestar atención a todos los detalles, también debes poner atención en el espacio, en cómo construirlo, en el papel que jugará la luz dentro del mismo, en los materiales, en los colores, en las texturas, en lo que se va a ver, en lo que se va a tocar una vez que esté habitado, en las sensaciones y las emociones de sus ocupantes, en la expansión y la contracción de los espacios, la ecuación es demasiado amplia”

 

Como bien lo dijo en repetidas ocasiones, a Laura le encanta el diseño en términos generales, pero si se relaciona a la arquitectura, al mobiliario, o a la escultura, le fascina…

 

“No sólo estoy hablando de diseñar, estoy hablando de crear, de parir, de materializar una idea, yo siempre he sido de esas personas que sostienen que la arquitectura nunca se acaba, porque es la propia gente, al adueñarse de las obras, de la arquitectura como tal, poniéndole su propio sello a través de su percepción, de sus emociones y de sus sentimientos, quienes la convierten en algo inacabado, en constante movimiento”

 

Del amor y del odio con España

 

“No sé si me relación con España sea de amor/odio, la amo profundamente, en 2012, mi esposo y yo tuvimos que irnos a México a trabajar porque, debido a la crisis del 2008, las cosas para el gremio arquitectónico fueron muy difíciles y, aunque nos fue bastante bien, yo extrañaba España, sentía como si me hubieran arrancado un pedazo del corazón, añoraba mucho volver. México me ha dado muchas cosas, pero al llegar a otro país, al conocer sus costumbres, sus tradiciones, la forma en la que viven sus habitantes, uno aprende a amarlas profundamente”

Como a todos nos ha sucedido, España le dio a Laura, muchas cosas que México, no puede brindar, y viceversa, ella aprendió a valorarlas muchísimo…

 

“Por ejemplo, de España me gusta mucho el sentido de colectividad de los individuos, mismo que en México, a veces pareciera habérsenos olvidado, se nos ha olvidado mucho que somos muchos y que podemos unirnos para buscar el bien común, pero, por otro lado, extraño mucho la calidad de las relaciones humanas que se puede vivir en México. Es mucho lo que se debe aprender tanto de un lado como del otro”

 

En cuanto a la convivencia en términos generales, a las personas con quienes convive y ha convivido, Laura bien puede resumir su vida en España, como una excelente experiencia de vida, y sin otra cosa que agregar, esta carismática y trabajadora mexicana, se despidió diciendo… “eso es todo, eso soy y eso es a lo que me dedico”